La primera vez que estuve en Ecuador me escapé de forma literal durante 5 días. Fue la primera vez que sellaba mi pasaporte y valió la pena. Ya entenderán que fue en plan de desconexión, lo que hacía más emocionante el suceso.
Desde aquí (Bogotá) hicimos todos los contactos, compramos tiquetes con AeroGal que ahora es operado por Avianca, pero lo hicimos por Despegar.com, llevándonos una gran experiencia de economía y confianza. La compra de los tiquetes se realizó un mes antes, pero a pesar de haber ido en diciembre, salió muy económico. En cuanto al hotel, contactamos por internet La hostería La Barquita y aunque nos pidieron hacer un depósito para separar la habitación, debido a que no era sencillo por temas de bancos y de disponibilidad de tiempo, les pedimos que tomaran en cuenta nuestra palabra y así fue.
Llegamos a Quito, sintiendo un frío igual al de Bogotá, luego volamos a Manta y allí nos recogieron las personas del hotel para viajar por carretera una hora aproximadamente. Era de noche y dormimos en el carro un rato, pero al llegar al hotel, fue amor a primera vista.
La hostería es un lugar realmente bello. El lobby queda en el centro del lugar y tiene forma de barco. Hecho en maderera, debes entrar sin zapatos para disfrutar del billar, los juegos de mesa, el restaurante, el bar y la recepción. Las habitaciones son estilo artesanal, confortables y con todas las comodidades. Los anfitriones son muy amables y ofrecen la información necesaria del lugar. El hotel tiene playa casi privada, ya que no hay mucha gente cerca, tiene una simulación de muelle muy hermoso para tomar fotos. El océano Pacífico es imponente, frío y de color oscuro, en esta zona de Ecuador es preciso para hacer surf. Si les gusta, lo pueden practicar, si son como yo, pueden dejarse arrastrar por el mar y que la arena entre a lugares donde nunca antes imaginamos que podría estar. Tremendo poder que tiene, jamás un mar me había revolcado tanto. Mi cabello fue el que más sufrió en el paseo.Dejo el link para que se hospeden allí http://www.hosterialabarquita.com/quienes-somos.php
La hostería es un lugar realmente bello. El lobby queda en el centro del lugar y tiene forma de barco. Hecho en maderera, debes entrar sin zapatos para disfrutar del billar, los juegos de mesa, el restaurante, el bar y la recepción. Las habitaciones son estilo artesanal, confortables y con todas las comodidades. Los anfitriones son muy amables y ofrecen la información necesaria del lugar. El hotel tiene playa casi privada, ya que no hay mucha gente cerca, tiene una simulación de muelle muy hermoso para tomar fotos. El océano Pacífico es imponente, frío y de color oscuro, en esta zona de Ecuador es preciso para hacer surf. Si les gusta, lo pueden practicar, si son como yo, pueden dejarse arrastrar por el mar y que la arena entre a lugares donde nunca antes imaginamos que podría estar. Tremendo poder que tiene, jamás un mar me había revolcado tanto. Mi cabello fue el que más sufrió en el paseo.Dejo el link para que se hospeden allí http://www.hosterialabarquita.com/quienes-somos.php
El último día nos fuimos para Puerto López, queríamos explorar el lugar y nos quedamos en el hotel de un chico surfista americano, muy económico pero con lo necesario ya que sólo era para dormir. En Puerto López hay unos restaurantes sencillos y muy bonitos en la playa, ideales para consumir algo de tomar y charlar con la música de las olas de fondo. Es un pueblo pequeño pero con buena oferta gastronómica internacional. En la playa hay sillas como en unos balcones que han construido, nos contaron los oriundos del lugar que allí se colocan los turistas entre agosto y octubre a observar las ballenas; debe ser hermoso. En Puerto López se pueden comprar artesanías ecuatorianas a buen precio, esto en caso de que no haya la oportunidad de comprar en Quito, que siempre será más económico. En este lugar también realizamos un paseo en lancha para observar los piqueros patas azules, algunos animales acuáticos y piedras que tienen formas curiosas. Allí tienen el King Kong ecuatoriano en medio del mar.
De allí regresamos a Quito, volando una hora para luego regresar a Colombia. Si les gustan los artículos de marcas reconocidas, es muy buena opción guardar algunos dólares para gastar en el avión, ya que hay perfumes, relojes, entre otros, de marcas mundialmente reconocidas y son a un precio muy bueno ya que están libre de impuestos. Nosotros compramos relojes Tommy.
Este paseo fue significativo por la naturaleza de la experiencia, casi nadie se enteró que lo hice, inauguró el pasaporte, pero sobre todo, me sirvió para conocerme más.