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¿Por qué viajar modifica el cerebro y te hace feliz?

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No es un secreto que las personas utilizan los viajes para marcar momentos, por ejemplo conmemorar los quince años, otros viajan porque se casan y celebran, otros para reflexionar y tomar decisiones, para conocer y salir de la rutina y otros para olvidar y empezar de nuevo. Sea cualquiera el motivo del viaje, aparte de generar emoción y expectativa, culturizar y ser una oportunidad para el aprendizaje, los viajes se convierten en un posibilidad para que el cerebro fortalezca conexiones sinápticas, para que algunas poco útiles se suiciden (o dejen de existir) y otras puedan  generarse por primera vez.

Viajar tiene repercusiones importantes en el cerebro y por ende en la calidad de vida. Hasta hace unos años, se consideraba que el cerebro de las personas adultas no se modificaba, sin embargo con el descubrimiento de la plasticidad cerebral (el cerebro cambia de acuerdo a las experiencias), se puede decir       que un viaje transforma la manera de razonar y actuar.

Indagando respecto a la influencia que tiene viajar sobre el cerebro, se han recopilado varias razones que afirman que las personas que viven esta experiencia han sentido cambios desde que lo involucraron en su estilo de vida.

Quienes viajan presentan mayor facilidad para adaptarse a los lugares nuevos, les cuesta menos dificultad enfrentarse a nuevas sensaciones, aromas, sonidos y paisajes. Variar los lugares mientras se viaja consiste en realizar pequeños pero consistentes cambios, ya que si bien se viaja para disfrutar de comodidades o experiencias nuevas según el viajero, debe haber una rápida adaptación al nuevo entorno. Esto se ve reflejado en la vida cotidiana ya que la persona podrá sentirse menos o con ausencia de tensión cuando se encuentre frente a sensaciones o contextos inexplorados, como un nuevo lugar de trabajo o vivienda, nuevas situaciones emocionales.

Un viajero está dispuesto a nuevas experiencias, estas no lo desestabilizan o cabe la posibilidad que las busque para sentirse vivo.  No le teme a los cambios y tiene la capacidad de ver posibilidades en la transformación de lo que antes se había planeado diferente. No es que el viajero no experimente diversas sensaciones ante los cambios, pero sí se le facilita tomar una pausa, observar y tomar la nueva situación con mejor actitud sin tambalearse ante el cambio.

En cuanto a las relaciones interpersonales se puede decir que son de mejor calidad, ya que al viajar la persona se encuentra en la necesidad de tomar una posición cordial ante el otro así sea desconocido, a tolerar su forma de pensar bien sea porque es su compañero de viaje o porque está de forma transitoria en su vida. Se ejercita la empatía y se ponen en consideración aspectos que son realmente relevantes para poder calificar la relación con el otro. Viajar reduce los apegos al comprender que la vida es cambiante y que debemos disfrutarla a plenitud en el instante que se tiene.

La creatividad se destaca en la mente viajera ya que los nuevos paisajes, nuevos aromas, colores y emociones nos impulsan a crear. Estas experiencias propician la creación de nuevas conexiones entre neuronas y como consecuencia mayor habilidad para resolver problemas. Regresar al trabajo después de un viaje aumenta la productividad ya que la persona regresa motivada, con nuevos objetivos y con energía para convertirse en una versión mejorada. Viajar nos hace ver la vida con otras gafas, es un cambio que inspira.

Finalmente es necesario mencionar que viajar produce felicidad. Puede parecer obvio, pero planear un viaje genera expectativa, lo que podría compararse con las “mariposas” en el estómago relacionadas con el amor. Un viaje puede tomarse como autorecompensa después de un arduo año de trabajo o de un esfuerzo grande por ahorrar. Los recuerdos que se almacenan en la memoria episódica sobre un viaje producen placer a largo plazo, dan felicidad cada vez que se evocan.

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla” García Márquez.

Bogotá en navidad, planes imperdibles.

Bogotá es la capital de Colombia, en sus calles, permite apreciar una interesante combinación entre el pasado colonial y la modernidad. Es el punto de encuentro de múltiples culturas y si conoces alguna persona de esta nacionalidad, sabrás que son alegres y extrovertidas. Tener la experiencia de vivir una navidad en la capital colombiana, es una oportunidad para conocer las costumbres y respirar la magia de esta época,  a través de las diferentes actividades que se pueden realizar en la ciudad y en sus alrededores.  

En  el año 2018 se recibieron en Bogotá 12.923.975 turistas de origen nacional e internacional, de acuerdo al Instituto Distrital de Turismo.  Entonces, ¿qué puedo hacer en Bogotá en el mes de diciembre?

Día de las velitas: El siete de diciembre se celebra el día de las velitas, que aunque es una celebración de origen religioso, es un pretexto para dar inicio oficial a la navidad. Cada siete de diciembre, las calles de Colombia se iluminan con millones de velas y faroles de colores que las personas colocan. Para la creencia católica, esta noche se celebra el anuncio del ángel Gabriel a la virgen María, manifestándole que fue elegida para concebir al salvador del mundo. Es por esto, que las personas se reúnen en familia y encienden las velas permaneciendo a su alrededor, hasta que se consumen una a una.

En Bogotá, durante esta noche se realiza un evento gratuito en la plaza del Parque metropolitano Simón Bolívar, acompañado de música y juegos pirotécnicos, ideal para dar apertura a los eventos navideños. Esta noche, también se puede disfrutar de la ciclovía nocturna, un recorrido en bicicleta por 99 Km de la ciudad, que permite observar la iluminación de los diferentes corredores viales que se cierran para el tránsito exclusivo de bicicletas o para que las personas lo disfruten caminando.

Ruta de la navidad: Algunos lugares representativos de la cuidad se visten de luces para recibir a turistas y bogotanos. Desde el año 2013  se diseña un mapa año a año,  que se puede consultar en la página https://www.rutadelanavidad.com/ o en la App Navidad en Bogotá, para saber los lugares que se pueden visitar, incluso la información de las rutas de Transmilenio (sistema masivo de transporte) que se pueden utilizar para llegar. Los lugares imperdibles de la ruta, son:

Centro: Parque Nacional, Plaza de Bolívar, Barrio la Candelaria y Plazoleta del Chorro de Quevedo

Zona norte: Zona T, Calle 85, Parque El Virrey, Parque León de Greiff, Parque de la 93, Parque Usaquén y Centro comercial Hacienda Santa Bárbara. En la zona T puede encontrar lugares con la mejor rumba bogotana.

Zona occidente: Biblioteca Virgilio Barco y Parque metropolitano Simón Bolívar.

Es importante recordar, que para estos recorridos debe llegarse hacia las 6 pm para poder disfrutar y prevenir las posibles dificultades con el tráfico. Si se moviliza en auto o bicicleta, lo más recomendable es ubicar un sitio de parqueo donde se pueda garantizar la seguridad del vehículo.

Plaza de Bolívar: en este lugar, todos los años a parte del alumbrado que se coloca y que no se pueden perder, se realiza un show de luces con una temática diferente cada navidad. Es un evento que se lleva a cabo todas las noches entre el 16 y el 23 de diciembre y que se repite varias veces cada noche, debido a la gran cantidad de personas que asisten. Es gratuito y se recomienda estar con anticipación para poder ingresar a alguna de las presentaciones de la noche, la primera es a las 7:00 pm. Se pueden consultar los otros horarios en la aplicación o página web referida antes. El día que asista al show, puede probar algo de la gastronomía bogotana en el restaurante La puerta falsa (Calle 11  6-50), puede probar el chocolate santafereño con almojábana y queso, una agua de panela con cuajada o un postre típico. Es un lugar histórico que vale la pena visitar.

Monserrate: El cerro de Moserrate se adorna de manera especial durante la navidad. Abre sus puertas en horas de la noche para observar la iluminación y gran parte de la cuidad de Bogotá desde su mirador a 3.152 metros sobre el nivel del mar. La taquilla dispone de boletos hasta las 10:30pm para tener como último regreso a las 12 de la media noche. Los traslados pueden hacerse en funicular o teleférico por un costo de 3 U$ aprox. Puede alistar la cámara y un abrigo para visitar Monserrate.

Filarmónica de Bogotá: La orquesta filarmónica de Bogotá es patrimonio de la cuidad ya que lleva más de 50 años deleitándonos con su música. Esta orquesta y sus grupos juveniles, se presentan en la época navideña en diferentes lugares de Bogotá con el objetivo de que más personas se acerquen y disfruten la música de diferentes géneros. Hay eventos de entrada libre y otros con costo. La programación se puede encontrar en https://filarmonicabogota.gov.co/events/

Tren de la sabana: El clásico tren recorre diferentes municipios de la sabana de Bogotá, habitualmente los días sábados, domingos y festivos. Por aproximadamente  20U$ recorre los pueblos de Cajicá, Zipaquirá y la zona de La Caro, permitiendo a sus visitantes conocer de manera adicional al costo la Catedral de Sal de Zipaquirá. Sin embargo, en la navidad el tren pone a funcionar su locomotora a vapor durante las noches para poder observar la alegre iluminación. Para consultar los costos del recorrido en navidad, ingrese a https://www.turistren.com.co/

Jardín botánico de noche: Para los amantes de la naturaleza y las plantas, el Jardín botánico José Celestino Mutis, abre sus puertas en ciertas fechas durante la navidad en las horas de la noche. Las personas podrán disfrutar de realizar el recorrido y observar los diferentes ambientes iluminados, como cascadas, lagos y senderos. El total del recorrido tiene una duración de dos horas, aproximadamente.  De igual manera podrán disfrutar de eventos culturales ofrecidos de acuerdo a la programación. El ingreso tiene un costo de 1U$ para adultos.

Bogotá ofrece actividades para todos los gustos y que se pueden vivir en familia, en pareja o incluso sólo, para conseguir nuevos amigos. Durante el día, puede disfrutarse de diferentes actividades turísticas y en la noche navideña, realizar algunas o todas nuestras propuestas. Prepárese para sonreír, disfrutar y bailar en la capital colombiana una experiencia que no olvidará.

Como viajar a Cancún con poco dinero

He pensado a Cancún como un destino paradisíaco pero junto a este concepto, bastante costoso. Se presentó la oportunidad de viajar a México por un asunto académico y como buena viajera no podía dejar de cotizar el vuelo y unos días en Cancún. Así fue como viajamos en una aerolínea low cost de Bogotá a Cancún. Les contaré lo que hicimos para que el dinero nos alcanzara para ir a tres destinos en este país.

Lo primero que hicimos fue datearnos sobre el transporte en Cancún. Por ser un lugar turístico por excelencia, uno se puede mover todo el tiempo en bus. En el aeropuerto ofrecen taxis, sin embargo verás una larga fila en el autobús ADO y confirmarás que es una buena y cómoda opción. Almorzamos en Mcdonalds cerca a la terminal de buses del ADO en el centro de Cancún. No era que no quisiéramos comer algo típico, pero necesitábamos solucionar pronto el hambre para poder continuar al hostal. El precio fue similar al del restaurante en Colombia.
Salimos de allí a la zona hotelera y no pude ocultar mi admiración. Hoteles gigantescos, lujosos y la mayoría con modalidad todo incluido (All inclusive), con precios despampanantes, tal y como lo había imaginado. La ventaja de estos sitios es que sin salir de allí, tienes todo lo que quieres.

Hostal Señor Frogs

Pero como nuestro objetivo era la economía, había que buscar un hostal, que cumpliera con lo necesario como ubicación y comodidad. Señor Frogs fue el elegido, con previa reserva antes de viajar, pues es muy solicitado. Muy bien situado en la zona hotelera, con acceso a los buses las 24 horas, confortable y decorado de una forma llamativa; cuenta con piscina, bar, una vista espectacular a la laguna y lugares comunes muy bonitos. Tiene un ambiente bastante animado en la noche hasta las 10pm y hay opción de trasladarse a otros lugares en los que continúa la diversión. El pago por noche es en habitación compartida, que puede ser mixta o femenina, tiene camarotes muy cómodos, da privacidad y seguridad, lockers y también incluye el desayuno.

Vista a la laguna desde el hostal Señor Frogs

En cuanto a la comunicación, en Cancún hay un Oxxo en cada esquina, funcional para adquirir muchas cosas. Entre estas, compramos allí un chip de Telcel para podernos comunicar y las personas del Oxxo lo activaron de forma muy amable. Oxxo es una buena opción si se quiere economizar muchísimo en comida, aunque también hay otros restaurantes de cadena como KFC y Burguer King, si lo que se quiere es ahorrar.

En cuanto a destinos en Cancún, hicimos varios planes que requirieron muy poco dinero. Fuimos al faro de punta Cancún, aunque al buscar en maps no es claro y al preguntar las personas de allí desconocen donde queda, llegamos. Lo que hay que hacer es llegar hasta playa Caracol, que verás cuando hagas el recorrido en el bus por la zona hotelera hacia el centro. Gracias a la señalización, podrás bajarte allí y luego caminar hasta la playa. Debes empezar a caminar hacia la derecha y verás al fondo el faro. Debes pasar por varias playas privadas, asegúrate de no molestar y si es necesario, pedir permiso, explicando lo que vas hacer, pues vale la pena. Caminarás en promedio 15 minutos, podrás ir tomando fotos, luego pasarás por unas hamacas que están dentro del mar y que podrás utilizar, si lo decides. Finalmente pasarás por un terreno rocoso y ¡taránnnnnnn! allí es. Es un lugar perfecto para encontrarte con la inmensidad del mar, para tomar fotos y para ver el atardecer.

Faro de punta Cancún
Faro de punta Cancún
Ruinas de San Miguelito

Para comprar recuerdos, fuimos hasta el Mercado 28, muy famoso, pero no me pareció la gran cosa, no cumplió mis expectativas, pero se pueden conseguir recuerdos allí. Yo compré algunos.
Luego caminamos, buscando conocer y llegamos al parque las Palapas, donde hacen diferentes eventos. Hay varios restaurantes típicos allí y a muy buen precio. Comimos delicioso y nos brindaron un cóctel de bienvenida.
Cancún es playa y hay muchas, es cuestión de conocerlas. Playa Chac mool queda justo en frente de hostal, se accede fácil. Para ir a Playa delfines tomamos bus, la misma ruta que sirve para todos los destinos (R1-R2). En esta playa hay un spot de Cancún perfecto para que todos nuestros contactos sepan donde estamos, aunque debo decir que había demasiada fila y prefería no hacerla y disfrutar. Ahí en frente, se encuentran las Ruinas del rey, que por un precio bastante económico podrás conocer ruinas mayas. El recorrido dura aproximadamente media hora, hay que ir bien protegido del sol y llevar hidratación. De allí fuimos caminando a playa Delfines, donde hay unas chozas para sentarse y protegerse del sol. Allí dejamos nuestras cosas y fuimos a bañarnos en el mar. Debo reconocer que mi cultura me hace desconfiada, y no podía dejar de estar pendiente, pero afortunadamente, es muy seguro y no sucedió nada.
Luego de una mañana de playa, fuimos caminando hasta el museo Maya de Cancún y ruinas de San Miguelito (quedan allí mismo). Nos tomó 40 minutos y nos fuimos por el separador, buscando la sombra de los árboles y palmeras. Hay que pagar, sin embargo es un lugar que hay que conocer debido a su historia.

Torre escénica de Cancún

Otro destino imperdible es la Torre escénica, que queda en puerto Juárez. En este lugar salen los barcos para Isla Mujeres y cuando pases por allí la vas a ver. También hay barcos de show, donde tocan rock y simulan a los piratas del Caribe. La Torre escénica muestra desde las alturas como es Cancún y cuenta algo de la historia de la organización del lugar. Los colores que se perciben desde arriba, son asombrosos.
Saliendo de allí, tomamos un bus y buscamos un outlet que yo había visto antes, sin embargo no lo encontramos, así que nos quedamos en Puerto Cancún, un centro comercial  que tenía muy buenas ofertas y que como buenas chicas, compramos para renovar el ropero. Salimos tarde, pero como el transporte es 24 horas, no hay preocupación. Hicimos el pare a varios buses, pero debido a la hora, venían a gran velocidad y no se detenían. Nos unimos con otros turistas y al fin logramos tomar uno.

Una anécdota que no puedo omitir es que como cualquier zona hotelera hay cosas económicas pero otras no tanto. Una liga para el cabello, caucho, moña, no se que termino utilicen, le costo a mi amiga $50 Mxn que pagamos por primíparas. Seguro que si la hubiéramos comprado un día después, no la hubiéramos pagado. Esto nos duró para hacer chistes durante todo el viaje. No puedo dejar de mencionar que hay casas de cambio en todas partes, sin embargo, como en cualquier sitio, hay que verificar cual es el precio que más favorece.

El tiempo en Cancún había terminado, ahora debíamos ir al aeropuerto para seguir con la aventura. Como el vuelo era a las 6 A.M, y debíamos estar antes en el aeropuerto, tuvimos que tomar un taxi ya que los buses empiezan a funcionar a las 6 A.M. El taxi cobra 30 US por el trayecto, sin importar si lleva el cupo lleno. Es buena opción decir en la recepción del hostal, para poder compartirlo con otras personas que coincidan en hora y reducir el gasto.
Encantada con Cancún, regresaría para conocer más y disfrutar de las playas color turquesa y de fuertes olas.

Una escapada al Ecuador

La primera vez que estuve en Ecuador me escapé de forma literal durante 5 días. Fue la primera vez que sellaba mi pasaporte y valió la pena. Ya entenderán que fue en plan de desconexión, lo que hacía más emocionante el suceso.

Desde aquí (Bogotá) hicimos todos los contactos, compramos tiquetes con AeroGal que ahora es operado por Avianca, pero lo hicimos por Despegar.com, llevándonos una gran experiencia de economía y confianza. La compra de los tiquetes se realizó un mes antes, pero a pesar de haber ido en diciembre, salió muy económico. En cuanto al hotel, contactamos por internet La hostería La Barquita y aunque nos pidieron hacer un depósito para separar la habitación, debido a que no era sencillo por temas de bancos y de disponibilidad de tiempo, les pedimos que tomaran en cuenta nuestra palabra y así fue.

Llegamos a Quito, sintiendo un frío igual al de Bogotá, luego volamos a Manta y allí nos recogieron las personas del hotel para viajar por carretera una hora aproximadamente. Era de noche y dormimos en el carro un rato, pero al llegar al hotel, fue amor a primera vista.

La hostería es un lugar realmente bello. El lobby queda en el centro del lugar y tiene forma de barco. Hecho en maderera, debes entrar sin zapatos para disfrutar del billar, los juegos de mesa, el restaurante, el bar y la recepción. Las habitaciones son estilo artesanal, confortables y con todas las comodidades. Los anfitriones son muy amables y ofrecen la información necesaria del lugar. El hotel tiene playa casi privada, ya que no hay mucha gente cerca, tiene una simulación de muelle muy hermoso para tomar fotos. El océano Pacífico es imponente, frío y de color oscuro, en esta zona de Ecuador es preciso para hacer surf. Si les gusta, lo pueden practicar, si son como yo, pueden dejarse arrastrar por el mar y que la arena entre a lugares donde nunca antes imaginamos que podría estar. Tremendo poder que tiene, jamás un mar me había revolcado tanto. Mi cabello fue el que más sufrió en el paseo.Dejo el link para que se hospeden allí http://www.hosterialabarquita.com/quienes-somos.php

La hostería es un lugar realmente bello. El lobby queda en el centro del lugar y tiene forma de barco. Hecho en maderera, debes entrar sin zapatos para disfrutar del billar, los juegos de mesa, el restaurante, el bar y la recepción. Las habitaciones son estilo artesanal, confortables y con todas las comodidades. Los anfitriones son muy amables y ofrecen la información necesaria del lugar. El hotel tiene playa casi privada, ya que no hay mucha gente cerca, tiene una simulación de muelle muy hermoso para tomar fotos. El océano Pacífico es imponente, frío y de color oscuro, en esta zona de Ecuador es preciso para hacer surf. Si les gusta, lo pueden practicar, si son como yo, pueden dejarse arrastrar por el mar y que la arena entre a lugares donde nunca antes imaginamos que podría estar. Tremendo poder que tiene, jamás un mar me había revolcado tanto. Mi cabello fue el que más sufrió en el paseo.Dejo el link para que se hospeden allí http://www.hosterialabarquita.com/quienes-somos.php

El último día nos fuimos para Puerto López, queríamos explorar el lugar y nos quedamos en el hotel de un chico surfista americano, muy económico pero con lo necesario ya que sólo era para dormir. En Puerto López hay unos restaurantes sencillos y muy bonitos en la playa, ideales para consumir algo de tomar y charlar con la música de las olas de fondo. Es un pueblo pequeño pero con buena oferta gastronómica internacional. En la playa hay sillas como en unos balcones que han construido, nos contaron los oriundos del lugar que allí se colocan los turistas entre agosto y octubre a observar las ballenas; debe ser hermoso. En Puerto López se pueden comprar artesanías ecuatorianas a buen precio, esto en caso de que no haya la oportunidad de comprar en Quito, que siempre será más económico. En este lugar también realizamos un paseo en lancha para observar los piqueros patas azules, algunos animales acuáticos y piedras que tienen formas curiosas. Allí tienen el King Kong ecuatoriano en medio del mar.

Playa de Puerto López, Ecuador

De allí regresamos a Quito, volando una hora para luego regresar a Colombia. Si les gustan los artículos de marcas reconocidas, es muy buena opción guardar algunos dólares para gastar en el avión, ya que hay perfumes, relojes, entre otros, de marcas mundialmente reconocidas y son a un precio muy bueno ya que están libre de impuestos. Nosotros compramos relojes Tommy.

Este paseo fue significativo por la naturaleza de la experiencia, casi nadie se enteró que lo hice, inauguró el pasaporte, pero sobre todo, me sirvió para conocerme más.

El asombroso desierto de Chile: Atacama, todo lo que tienes que saber.

Era mi penúltima semana en Chile y no podía dejar de pensar en los paisajes sorprendentes que había visto en fotos. Entonces decidí contar el último dinero que me quedaba e ir por diferentes agencias de viajes que encontré en internet ubicadas en Concepción para que pudieran guiarme en cómo llegar hasta cada destino planeado en el desierto.

Recorrí varias agencias y para mi sorpresa, no conocían los destinos de los que les hablaba, solo decían que debían quedar en el norte. En una última agencia encontré alguien con más noción al respecto, pero que me cotizó lo que quería en una suma alta de dinero. Algo desanimada pero sin perder la esperanza recurrí a mi gran amigo Google y esa fue la solución. Compré los tiquetes de avión con Latam (Santiago-Calama) en un precio bastante cómodo y en su página mostraban unos hoteles afiliados ubicados en San Pedro de Atacama. Elegí algunos y verifiqué los comentarios al respecto en las páginas de hoteles en las que todos aportamos para otros viajeros, teniendo en cuenta mi presupuesto. Contacté directamente al hostal Chaxa y acordé con ellos una habitación sencilla con baño privado.

Viajé de Santiago a Calama, observando desde el aire el paisaje desértico. Allí tomé un servicio de taxi colectivo que ofrecen en el mismo aeropuerto y en el que todos nos dormimos a causa de la altura. Me dejaron el el hotel y después de instalarme salí a recorrer el pueblo. San Pedro es un pueblo mágico de casas en bareque, con extranjeros radicados allí y una variedad cultural realmente llamativa. Sin dudar adquirí los tour es que tanto quería, aprovechando al máximo los tres días que estaría allí.

Con Latchir Expediciones contraté todo, después de ver que los precios son similares en las agencias y que la cobertura es la misma. Estuve en lagunas altiplánicas y piedras rojas, paisajes que parecen de otro mundo, lagunas con un azul infinito.

Lagunas altiplánicas: Laguna Miñiques

En el salar de Atacama, la reserva nacional de los flamencos, Salar de Tara, se observan pájaros y flamingos chilenos y vicuñas, ñandúes. Para los Geysers del Tatio es necesario ir con ropa adecuada; se cree que el desierto no requiere de abrigo, pero para todos estos destinos es necesario llevar una chaqueta térmica, pantalón térmico, guantes, gorro ya que se está en camino en la madrugada, entre 2 y 4am y si no se cuenta con esto, no se logra disfrutar el paisaje como s quiere. Los Geysers son un fenómeno natural que vale la pena ver y para ello hay que estar en el lugar antes del amanecer.

Geysers del Tatio:
4.200 msnm al llegar temperatura de -2ºC , pero cuando sale el sol, todo cambia.

En Valle de la luna, Valle de la muerte y la gran duna se disfruta fe los paisajes de arena en su plenitud, por lo que es necesario llevar protección solar, cachucha y algo para proteger la nariz y la boca de la arena;un pezcueso es ideal . Los planes que allí se hacen le dan un toque de romanticismo con los desayunos en medio del desierto, o cuando ves el ocaso junto a una copa de vino tinto y snacks. Te llevan al pueblo de Socaire y puedes comer anticucho de llamo o empanada de cabra. Conocí el pueblo de Machuca y sus casas golpeadas por la hostilidad del desierto.

La gran duna

El pueblo de San Pedro de Atacama cuenta con variedad de restaurantes y de sitios para comprar comida para preparar. Los precios son altos por lo que si pueden llevar algunas cosas, no estaría mal. Hay un solo cajero para retirar dinero, así que las filas son largas; llevar el dinero necesario es muy útil para utilizar el tiempo en conocer. Yo llegué y al otro día estaba en los toures y nunca me detuve, sin embargo es necesario mencionar que la altura que se maneja en este lugar está entre los 3.500msnm y los 5.500 msnm por lo que la adaptación es crucial para que no de mal de altura o soroche como llaman algunos. Para ello es adecuado permanecer en el lugar varios días aclimatándose antes de subir a estos lugares; también se debe hidratar cada 15 minutos y consumir dulces de coca que se consiguen en el pueblo como ayuda adicional.

De regreso tomé el mismo sistema de taxi que en el hotel me ayudaron a gestionar, teniendo en cuenta la hora del vuelo. Mi viaje terminó allí, con una sonrisa por el objetivo cumplido, habiendo logrado conocer los sorprendentes paisajes del norte de Chile y sin queja por mi el desempeño de mi salud. Haber viajado sola a este destino hizo que la lista de mis amigos creciera, a demás de algunas invitaciones a otros lugares de Chile, a Brasil y obviamente mi intención de que visiten Colombia. Aprendí a conocer como actúo en situaciones complejas estando sola, sobre todo donde se involucra la salud y desde este viaje, disfruto comer sola en restaurantes sencillos o en algunos lujosos. Conozcan el desierto de Atacama, ¡en realidad sorprende!

Sur de Chile: Mágico

No hay otro adjetivo para denominar el sur de Chile, es realmente mágico.
De acuerdo a la distancia desde las ciudades centrales de Chile como Santiago o Concepción, el recorrido se puede realizar en bus. Cuentan con transporte muy confortable con costo aproximado de  22 USD dependiendo si se elige el más sencillo o el primer piso donde tienen una especie de cabinas individuales que reclinan sus sillas casi en su totalidad, con refrigerio, audífonos, cobija y almohada.
Al llegar a Valdivia mi sorpresa fue total ya que da la ilusión de estar en una isla por la abundancia de lagos y ríos que bañan a esta ciudad, por ello el nombre de su región. Luego continuamos el camino, llegando a la ciudad de Osorno, aprovechando para entablar diálogo con las personas nativas que iban en el bus, cambié varias veces de compañero porque llegaban a su destino y yo continuaba, a demás el acento colombiano y una mujer viajando sola, llaman algo de atención y favorece cuando se quiere conocer la cultura.
Luego llegué al lago Llaquihue, que hago la aclaración, estaba convencida que era el océano ya que es tan grande, que no veía su fin en Puerto Octay. De allí partí para Frutillar y Puerto Varas, que quedan a orilla de este inmenso lago. En Frutillar es imperdible visitar el puente que entra al lago, hace un poco de frío pero es realmente despampanante ver las construcciones en madera que evocan la cultura alemana, todo, con el volcán Osorno de fondo. Encontré en el puente un caballero tocando gaita escocesa que amenizó mi momento. Frutillar es un excelente lugar para no olvidar, es mágico y en mi concepto es un lugar perfecto para ir en pareja o solo, propicia buenas reflexiones.
Puerto Varas
Si Frutillar fue mágico, Puerto Varas fue fabuloso. Ubicado al suroeste del lago y marcado por la cultura alemana goza de unos restaurantes bellísimos y para todos los gustos. Sus calles adornadas con rosas presentan un contraste patrimonial por las construcciones en madera y moderna por los carros, abundancia de extranjeros y las tiendas más representativas y costosas. Por supuesto no podía irme de allí sin cenar en un restaurante italiano, que a parte de tener mi comida favorita, era hermoso desde la entrada hasta los baños. Yo me sentía en un cuento.
La mayoría de mi estadía en el sur, estuve hospedada cerca a Pucatrihue, una zona rural que goza de tener cerca el océano pacífico. Cuenta con paisajes esplendorosos y que no me parecían ser reales. Tuve que estar muy abrigada ya que el viento es fuerte y el frío, por lo que no fui tan valiente de bañarme en el mar.
De allí me trasladé por tierra a Puerto Montt, una ciudad bastante moderna que cuenta con aeropuerto y grandes cadenas de hoteles y tiendas. El volcán Calbuco como una pintura en el fondo, cuenta con un puente tipo muelle para tomarse fotos, observar el frío océano y las aves que transitan por allí. Su terminal de transporte es de forma rectangular y a uno de sus lados tiene el mar, así que esperar allí es un verdadero placer y ¡ojalá se retrasara el servicio! Bueno, para los amantes del mar, como yo.
De Puerto Montt que es la última ciudad del continente como dicen los chilenos, pasé en un bus y este a su vez en ferri de una línea llamada la Cruz del Sur a la isla grande de Chiloé con el único objetivo con el que fui al sur: ¡¡ver pingüinos!!
Chiloé es un lugar que recibe con un gran paisaje rural, con vacas y algunos cultivos. Luego se llega a Ancud, que cuenta con gran oferta de hostales cómodos, confortables y muy familiares, pero lo más importante, a buen precio. Yo me quedé en el Hospedaje Austral de dueños colombochilenos y encontré allí por casualidad tres colombianos con los que compartí el interés por los pingüinos y nos volvimos compañeros de aventura.
Recorrimos Ancud hasta su montaña más alta, obteniendo una vista privilegiada del gran océano azul y de esa parte de la isla, recordando que tiene muchos kilómetros. Recorrimos algunas iglesias católicas y aprendí sobre la llegada de los jesuitas al continente. Almorzamos en un hermoso restaurante con vista al mar y obviamente la mejor oferta era pescado, que fue a un precio cómodo y estuvo delicioso pero acompañado por la gaseosa más costosa que he pagado en mi vida.
Finalmente, hicimos el tour hasta las pingüineras de Puñihuil, que es una bahía donde hay restaurantes, hoteles y agencias que te llevan a ver los pingüinos. En nuestro caso fuimos a un mirados y luego llegamos al tan esperado evento  para mí. El servicio es muy bueno y el clima conspiró a mi favor, ya que en días anteriores había estado suspendido por lluvia. Por disponibilidad y condiciones climáticas, recomiendo realizar este tour temprano, aunque siempre es válido contar con el consejo de los nativos, ya que ellos saben cómo hacerlo de acuerdo a las condiciones cambiantes. Importante, pregutnar mucho.

Fuimos en bote viendo el mar entre azul y verde, sin contaminación visible y de pronto, allí estaban.

Ancud – Chiloé
En rocas que salían del mar, islotes y otros en el agua, estaban los pingüinos de Humboldt y de Magallanes, siendo uno de los pocos lugares del mundo donde se encuentran estas dos especies pero no se combinan con fines de apareamiento. Fue realmente mágico verlos, no sabía si observar o no dejar de tomar fotos y videos, pero fue una experiencia que jamás olvidaré.
Bueno, y hasta aquí llegó mi recorrido por el sur de Chile, sin olvidar que me hablaron de las maravillas de la naturaleza que siguen hacia la fría carretera austral y la antártica que me dejaron con ganas de retomar en Chiloé y continuar.

¿Cómo transportarse en Chile?

Lo primero que debo mencionar es que mis tiquetes Colombia – Chile detuvieron comprados 3 meses antes de la fecha del viaje, luego de haber realizado un seguimiento juicioso de los valores en las aerolíneas que tienen ese trayecto.

En cuanto al transporte urbano, en Concepción pude identificar que los buses o micros como les dicen allá son realmente rápidos y seguros. Tienen vía propia y las personas utilizan sus teléfonos con tranquilidad total. Quizá los colombianos entienden más mi énfasis en la seguridad del transporte para un extranjero.

Los adultos pagamos la misma tarifa, que en mi opinión es razonable, pero los niños, estudiantes y adultos mayores pagan una cifra menor a la mitad. También tienen servicio de tren por un buen precio y  frecuencia. Sirve como atracción para la turistas.

Las personas con las que tuve contacto dejaron claro que el servicio de taxi es costoso, para casos especiales instalé la aplicación uber y la utilicé.

Cuando llegué a Santiago lo hice por el terminal terrestre y para movilizarme crucé la calle y tomé un Turbus de dos pisos que tiene como destino el aeropuerto. Hay opción de comprar el tiquete de ida y regreso y se puede hacer efectivo en el momento que uno regrese, sin restricciones.

La ruta del Turbus también tiene conexión con una línea del metro, justo la que necesitaba para ir a la casa de la moneda y el centro histórico de la capital. Todo se encuentra señalizado y hay personal de ayuda en todos los puntos, sin olvidar que las personas son muy amables. Hay que comprar una tarjeta para poder cargarla con dinero y acceder.

El calor en las estaciones subterráneas del metro en verdad es mucho, pero es realmente veloz y vale la pena utilizarlo.

En Santiago la hora pico, donde todas las personas se movilizan de los trabajos hacia sus casas, es  congestionada como las grandes ciudades del mundo, sin embargo se puede ver como una opción para dar una vuelta caminando por el sector donde uno se encuentra, o en un centro comercial, mientras pasa. Consiste en planear, disfrutar y ser flexible.

Gastronomía en Chile

Al siguiente día de mi llegada a Concpeción fui al mall Plaza trébol y almorcé en la Fuente Alemana, comida típica de Chile. Si se preguntan cuál es la comida típica de Chile, concluyan: de aproximadamente 25 sitios de comidas en la plazoleta del mall, por lo menos 20 estaban relacionados con comidas rápidas. El restante eran de comida china, sushi y pollo asado. Pedí un sandwich de un nombre que no recuerdo, traía carne en trozos, choclo, verdura, queso y mucha, mucha mayonesa y sinceramente retiré un poco ya que no quisiera terminar enferma iniciando mi viaje. Mi sandwich venía con bebida por precio de algo menos de $4.000 chilenos.

Otro día almorcé en Doggis, con el fin de probar los completos, que no es más que un hot dog con verdura como palta(aguacate), tomate en cuadritos, orégano y salsas, que varían de acuerdo a la elección. ¿Adivinen? también traen mayonesa, que en algunos sitios es mucha, pero en Doggis está bien la cantidad para mi gusto. Te ofrecen la opción de combo con papas fritas y gaseosa por $2.890 chilenos.

Dias después probé el mote con huesillo que venden en la calle, es una tradición que hay que probar.

La cazuela de ave es un plato típico y pude participar en su preparación, algo peculiar según mi conocimiento. Finalmente queda una sopa deliciosa que se acompaña con ensalada de tomate, cebolla y cilantro.

Cuando estuve en el sur, en Chiloé y Puerto Montt encontré abundancia de pescados y mariscos debido a su cercanía al mar, el salmón es bastante económico a comparación de los precios que se acostumbran a ver en Colombia. En Viña del Mar y Valparaiso se encuentran también pescados, sin embargo por ser quizá excesivamente turísticos el precio es mayor.

En el verano pude deleitarme con las cerezas que fueron mi fascinación, las frutillas o fresas, los arándanos, los duraznos y el pomelo. La palta o aguacate también es bastante vendido y se puede disfrutar de su consumo frecuente.

Finalizando la estadía comí el tradicional pastel de choclo, que una vez molido el choclo lo colocan con pollo en un recipiente de barro donde es cocinado y allí mismo se consume. Es delicioso.

Disfruté la comida y en mi caso la abundancia de comidas rápidas para mí no fue un problema ya que sabía que era un mes, no la vida entera.

Concepción Chile, todo lo que debes saber

Salí al centro de Concepción a buscar agencias de turismo y como era sábado todo estaba cerrado; compre una sim o chip del país para poder contar con internet y poder comunicarme con mi familia e indiscutiblemente para ubicarme con google maps que es la aplicación de mi preferencia. El chip tuvo valor de $1.000 chilenos.

El día domingo, durante elecciones en Chile, fuimos al muelle de Talcahuano. Es un sitio recomendado para los amantes del mar, de la naturaleza y de la historia. Caminar por el muelle es imperdible, para tomar fotos y apreciar las artesanías de recuerdo del lugar. Hicimos el recorrido en lancha con un par de señores que no pudimos escoger mejor ya que saben en verdad sobre lo que están hablando debido a que son marinos retirados. En el muelle pueden preguntar por Turismo Chilota(puedes buscarlo en facebook), así se llama el barco y les garantizo que les va a gustar. Tiene costo de $3.000 chilenos y cuentas con un recorrido de 45 minutos donde ves el barco Huascar, avistamiento de aves, observación de submarinos y algunos barcos de la naval de Chile, avistamiento de lobos marinos cuyo olor no es tan agradable como observarlos, pero realmente no importó pues soy amante de los animales. También se puede ingresar al Huascar, museo flotante, aprovechando la visita al muelle.

Al estar en Concepción es imperdible ir a la Universidad de Concepción, tiene un campus hermoso al que puedes acceder todos los días de la semana y donde las familias van a compartir con los niños, las mascotas o con amigos y pareja. Hay que tomarse foto con el esqueleto de la ballena hembra que está fuera de la facultad de ciencias naturales y puedes recorrer a ver que otro sitio te gusta.

La plaza de armas es un lugar imperdible, es agradable y puedes tomar fotos con la catedral, con la bandera que está allí ubicada. En ese sitio hay un punto de SERNATUR que es la oficina regional de turismo y que brinda información muy útil, un mapa y hasta postales.

La plaza Acevedo es un lugar donde hay dinosaurios gigantes para tomarse fotos, pasar un rato y si son amantes de los museos, ingresar al museo de historia natural.  La entrada es libre.

Finalmente, debo mencionar el zoológico de Concepción. Es un lugar lindo, con muchas especies para conocer y  bien cuidado. El valor de la entrada es de $4.500 pesos chilenos por persona y $3.500 pesos chilenos para menores de 12 años.

Para movilizarme utilicé google maps, colocaba mi destino y me decía que número de micro (bus) debía tomar es de gran ayuda cuando se viaja solo.

 

Viajando a Chile: una colombiana iniciando la aventura

El viaje de Bogotá, Colombia a Santiago de Chile fue agradable gracias a la tecnología. Por costumbre elegí mi asiento al lado de la ventana, lo que me permitió disfrutar de la vista de nevados y apreciar las montañas de Chile áridas, pero que tienen nieve en la cima, que ya es muy poca por la época. Bueno, no puedo omitir que también logré ver el monte Aconcagua.

Llegue a inmigración, no contaba con que fuera tan demorado, sin embargo por el inicio del verano  el aeropuerto Nuevo Padahuel estaba a reventar. Para distraerme me conecté al WIFI del aeropuerto que sirve muy bien y hasta permite hacer llamadas por Whatsapp, sin embargo se desconecta cada media hora, así que el proceso debe repetirse, pero es supremamente útil.

En inmigración hicieron las preguntas de rigor y como no traía una reserva de hotel me solicitaron una dirección y un número de teléfono de donde estaría la mayoría del tiempo.  Recogí la maleta, solicité recogerla en Concepción ya que era mi destino final, sin embargo la aerolínea me explicó que por temas de aduana , todo equipaje debe llegar a Santiago y pasar el filtro.
 Hice conexión a Concepción con la misma aerolínea, pero el vuelo de retrasó por lo que tuve que comer en el aeropuerto, moría de hambre; ya me encontraba en el muelle nacional,en ninguno de los restaurantes me recibieron dólares y yo no había cambiado ya que a los viajeros que ahorramos durante un tiempo para poder salir de paseo no nos conviene hacer el cambio en los aeropuertos. Finalmente y gracias al dinero plástico (tarjeta crédito) comí en Mcdonalds. Llegué al destino final a media noche, habiendo despegado en Bogotá a las 10:30 AM.