En cuanto al transporte urbano, en Concepción pude identificar que los buses o micros como les dicen allá son realmente rápidos y seguros. Tienen vía propia y las personas utilizan sus teléfonos con tranquilidad total. Quizá los colombianos entienden más mi énfasis en la seguridad del transporte para un extranjero.
Los adultos pagamos la misma tarifa, que en mi opinión es razonable, pero los niños, estudiantes y adultos mayores pagan una cifra menor a la mitad. También tienen servicio de tren por un buen precio y frecuencia. Sirve como atracción para la turistas.
Las personas con las que tuve contacto dejaron claro que el servicio de taxi es costoso, para casos especiales instalé la aplicación uber y la utilicé.
Cuando llegué a Santiago lo hice por el terminal terrestre y para movilizarme crucé la calle y tomé un Turbus de dos pisos que tiene como destino el aeropuerto. Hay opción de comprar el tiquete de ida y regreso y se puede hacer efectivo en el momento que uno regrese, sin restricciones.
La ruta del Turbus también tiene conexión con una línea del metro, justo la que necesitaba para ir a la casa de la moneda y el centro histórico de la capital. Todo se encuentra señalizado y hay personal de ayuda en todos los puntos, sin olvidar que las personas son muy amables. Hay que comprar una tarjeta para poder cargarla con dinero y acceder.
El calor en las estaciones subterráneas del metro en verdad es mucho, pero es realmente veloz y vale la pena utilizarlo.
En Santiago la hora pico, donde todas las personas se movilizan de los trabajos hacia sus casas, es congestionada como las grandes ciudades del mundo, sin embargo se puede ver como una opción para dar una vuelta caminando por el sector donde uno se encuentra, o en un centro comercial, mientras pasa. Consiste en planear, disfrutar y ser flexible.
