¿Cómo transportarse en Chile?

Lo primero que debo mencionar es que mis tiquetes Colombia – Chile detuvieron comprados 3 meses antes de la fecha del viaje, luego de haber realizado un seguimiento juicioso de los valores en las aerolíneas que tienen ese trayecto.

En cuanto al transporte urbano, en Concepción pude identificar que los buses o micros como les dicen allá son realmente rápidos y seguros. Tienen vía propia y las personas utilizan sus teléfonos con tranquilidad total. Quizá los colombianos entienden más mi énfasis en la seguridad del transporte para un extranjero.

Los adultos pagamos la misma tarifa, que en mi opinión es razonable, pero los niños, estudiantes y adultos mayores pagan una cifra menor a la mitad. También tienen servicio de tren por un buen precio y  frecuencia. Sirve como atracción para la turistas.

Las personas con las que tuve contacto dejaron claro que el servicio de taxi es costoso, para casos especiales instalé la aplicación uber y la utilicé.

Cuando llegué a Santiago lo hice por el terminal terrestre y para movilizarme crucé la calle y tomé un Turbus de dos pisos que tiene como destino el aeropuerto. Hay opción de comprar el tiquete de ida y regreso y se puede hacer efectivo en el momento que uno regrese, sin restricciones.

La ruta del Turbus también tiene conexión con una línea del metro, justo la que necesitaba para ir a la casa de la moneda y el centro histórico de la capital. Todo se encuentra señalizado y hay personal de ayuda en todos los puntos, sin olvidar que las personas son muy amables. Hay que comprar una tarjeta para poder cargarla con dinero y acceder.

El calor en las estaciones subterráneas del metro en verdad es mucho, pero es realmente veloz y vale la pena utilizarlo.

En Santiago la hora pico, donde todas las personas se movilizan de los trabajos hacia sus casas, es  congestionada como las grandes ciudades del mundo, sin embargo se puede ver como una opción para dar una vuelta caminando por el sector donde uno se encuentra, o en un centro comercial, mientras pasa. Consiste en planear, disfrutar y ser flexible.

Viajando a Chile: una colombiana iniciando la aventura

El viaje de Bogotá, Colombia a Santiago de Chile fue agradable gracias a la tecnología. Por costumbre elegí mi asiento al lado de la ventana, lo que me permitió disfrutar de la vista de nevados y apreciar las montañas de Chile áridas, pero que tienen nieve en la cima, que ya es muy poca por la época. Bueno, no puedo omitir que también logré ver el monte Aconcagua.

Llegue a inmigración, no contaba con que fuera tan demorado, sin embargo por el inicio del verano  el aeropuerto Nuevo Padahuel estaba a reventar. Para distraerme me conecté al WIFI del aeropuerto que sirve muy bien y hasta permite hacer llamadas por Whatsapp, sin embargo se desconecta cada media hora, así que el proceso debe repetirse, pero es supremamente útil.

En inmigración hicieron las preguntas de rigor y como no traía una reserva de hotel me solicitaron una dirección y un número de teléfono de donde estaría la mayoría del tiempo.  Recogí la maleta, solicité recogerla en Concepción ya que era mi destino final, sin embargo la aerolínea me explicó que por temas de aduana , todo equipaje debe llegar a Santiago y pasar el filtro.
 Hice conexión a Concepción con la misma aerolínea, pero el vuelo de retrasó por lo que tuve que comer en el aeropuerto, moría de hambre; ya me encontraba en el muelle nacional,en ninguno de los restaurantes me recibieron dólares y yo no había cambiado ya que a los viajeros que ahorramos durante un tiempo para poder salir de paseo no nos conviene hacer el cambio en los aeropuertos. Finalmente y gracias al dinero plástico (tarjeta crédito) comí en Mcdonalds. Llegué al destino final a media noche, habiendo despegado en Bogotá a las 10:30 AM.